Soy de las que piensan que lo que tenga que ocurrir ocurrirá y lo que no, no se dará. No soy de forzar las cosas, pero tampoco me gusta esperar. Soy de las que viven rápido para no pensar. Sonrío por no llorar. Actúo y luego pienso, y aparentemente me da un poco todo igual. Me contradigo. Nunca tengo nada demasiado claro. Aunque sea firme en mis decisiones. Pienso que el destino es algo relativo y nada que se pueda controlar. Soy de las que dicen nunca más y siempre vuelven. Lo persigo y lo consigo. Siempre procuro ir más allá del intento. Soy de las fuertes, bastante más de lo que aparento. Creo que el karma maneja los hilos. Pienso que hoy estamos aquí, mañana allí, la vida puede dar giros de 360º y sorprenderte hasta puntos extremos. Creo que hasta lo más insospechado puede ocurrir. Soy de las que no planean nada, de las que intentan que todo surja según se dé el momento.
domingo, 12 de febrero de 2012
viernes, 10 de febrero de 2012
Big Martus
Es obvio, soy de esas personas que necesitan que le digan ''te quiero'' de vez en cuando. Me río sin motivo y lloro por cualquier tontería. De las que, aún estando mal, muestran una sonrisa para que nadie se de cuenta de lo que pasa. De ese tipo de personas que cuando sabe que alguien está mal, da miles de consejos, pero que después no sabe como aplicárselos a ellos mismos. De las que confían demasiado rápido y luego acaban mal, fatal... Busco cosas de verdad, reales. De las que se levantan con ganas, siempre, de hacer mil cosas, de comerse el mundo, y al final, a veces, el mundo puede con ella. De esas que cuando se mueren de ganas por darte un beso, se esperan a que se lo des tú. De las que se ilusionan muy rápido... De las que prefieren aguantarse las cosas y callarse, hasta que revientan. De las que se dejan llevar. De las que piensan que hay personas de verdad, aunque cuesta encontrarlas. Que siente que el amor existe, aunque aveces dude de ello.
sábado, 28 de enero de 2012
Claro, ya sabes, todo eso que te dije una vez que me encanta la manera en la que echas a andar y bajas la cabeza, y miras al suelo. Tu risa y tus maneras. El momento exacto en el que me miras, y se para el mundo... Es cierto, no se qué hacer con eso, aunque también está el instante en que decides comportarte bien, y quererme, quizás, un poco, a tu manera... A nuestra manera.
Enamorada de la vida.
Aunque a veces duela. Nadie me dijo que las cosas no serían así, que si no buscas nada, nadie viene, y que todo depende de ti. Y lo nuestro es algo frecuente, como un suma y sigue, como un "muérdeme" porque hoy tengo mono de ti. Nada se hace sin que antes se imagina, así que imagina que no hay cosa más bonita que despertar y verte con los ojos a medio abrir. Y... ¿he dicho que lo nuestro es algo frecuente? Sí... Tan frecuente como extraño, porque si algo no puede hacerte daño... Tampoco te hará feliz.
Muchas veces tenemos el problema de que el corazón no quiere admitir lo que tu mente ya sabe. Lo que quiero decir es que, yo aquel día, también estuve tentada a meterme debajo de una puta mesa, pedir una baja e hincharme a ansiolíticos. Pero por alguna extraña razón, decidí salir a la calle. Y ¿Sabes por qué? Porque sé que siempre que algo termina, algo mejor empieza.
Y reinvertarme
La mayoría no saben nada de las heridas, y la mitad no saben acabar de lamer lo suficiente tacto para que se cierren definitivamente.
¿Por qué debería importarme?
Claro que he amado más de 365 días, y no me he podido quitar a esa pernosilla de la cabeza, ni he podido comer, ni dormir, y he salido solo para sentirme menos inútil. Yo a eso le llamo sentir, sentir al límite de cada exceso. Yo no odio a los hombres, tampoco a las mujeres, yo únicamente pertenezco a un colectivo que dista de la única diferencia que tiene esta sociedad entre los géneros. Nosotras putas y ellos unos cabronazos. Como si eso hubiese que asumirlo sin levantar cabeza, sin replicar. No me da la gana de aceptar ciertas cosas, solo porque la muchedumbre se lo tome como ley día a día. No soy de amigos de toda la vida, ni de echar de menos mi casa, ni mi habitación, si estoy con él, me da igual que no lo entiendan. Por lo demás, no necesito a nadie que me diga lo guapa que estoy cuando llevo tres días sin dormir, ni necesito pensar siempre en el futuro. Me aterra ese tipo de rutina. Adoro la fugacidad del momento. Y si tengo que volver a caer cien veces más porque me agobio tanto pensándolo que necesito huir, lo haré, caeré y estallaré. Pero siempre volveré a ascender. A reinventarme para poder volver a empezar, engañándome o no. A excitarme con todas las pequeñas cosas que hacen que la vida cobre sentido.
¿Por qué debería importarme?
Claro que he amado más de 365 días, y no me he podido quitar a esa pernosilla de la cabeza, ni he podido comer, ni dormir, y he salido solo para sentirme menos inútil. Yo a eso le llamo sentir, sentir al límite de cada exceso. Yo no odio a los hombres, tampoco a las mujeres, yo únicamente pertenezco a un colectivo que dista de la única diferencia que tiene esta sociedad entre los géneros. Nosotras putas y ellos unos cabronazos. Como si eso hubiese que asumirlo sin levantar cabeza, sin replicar. No me da la gana de aceptar ciertas cosas, solo porque la muchedumbre se lo tome como ley día a día. No soy de amigos de toda la vida, ni de echar de menos mi casa, ni mi habitación, si estoy con él, me da igual que no lo entiendan. Por lo demás, no necesito a nadie que me diga lo guapa que estoy cuando llevo tres días sin dormir, ni necesito pensar siempre en el futuro. Me aterra ese tipo de rutina. Adoro la fugacidad del momento. Y si tengo que volver a caer cien veces más porque me agobio tanto pensándolo que necesito huir, lo haré, caeré y estallaré. Pero siempre volveré a ascender. A reinventarme para poder volver a empezar, engañándome o no. A excitarme con todas las pequeñas cosas que hacen que la vida cobre sentido.
miércoles, 18 de enero de 2012
Nunca es la medida de los eterno
Para de mirar el reloj y céntrate en el momento que estamos viviendo. No importa la hora que sea, si es de día o de noche, no nos afecta; el calor de la habitación siempre estará presente y si por casualidad me entra el hambre te tengo a ti, ya sabes, tengo unas ganas increíbles de comerte y devorarte desde hace meses, cinco contratemente. Cosa que aun no le encuentro sentido, ni tampoco el por qué no lo he hecho aún.
Es curioso como hemos acabado aquí, cuando pienso que ya nada volverá a ser como antes y consigo terminar de coser estas hilos maltrechos, remendados ya varias veces, apareces tú y los deshilachas como si nada... ¿Por qué cuando consigo cerrar las puertas, mi mente dice que lo intente de nuevo rompiendo todas las reglas naturales? Dejemos que nuestros corazones se junten y aprendan la lección de una maldita vez.
Sabemos que el amor es una asignatura pendiente, la asignatura en la que el 95% son suspensos y solo el 5% aprobados.
Sabemos que el amor es una asignatura pendiente, la asignatura en la que el 95% son suspensos y solo el 5% aprobados.
El corazón, un alumno limitado al que le cuesta demasiado aprender.
¿Por qué no pasamos ya de curso? ¿Por qué no va bien todo si cuando te miro a los ojos veo el amor que quieres esconderme? Dejemos que los latidos compactos de nuestros corazones sean los que marquen a partir de hoy el tiempo de nuestras vidas. Que los únicos caminos que recorramos sean los de nuestras espaldas. Déjame quererte cada día un poco más. Hacértelo muy lento. sintiéndote como si fueras yo. Gritando tu nombre hasta quedarme sin voz. Amando cada letra de este como si fuera la única cosa que me pudiera hacer feliz, aunque realmente, tu eres la única cosa en todo el universo que consigue hacerme sentir plenamente feliz.
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